jueves, 6 de marzo de 2014

LEOPOLDO ALAS PANERO, el poeta de la Transgresión

Pasó la mayor parte de su vida en centros psiquiátricos desde donde se dedicó a escribir poesía en los momentos en los que la enfermedad le permitía cierta lucidez


Nacido en Madrid, el 16 de junio de 1948, e hijo del gran poeta astorgano Leopoldo Panero, una de las mejores voces líricas de postguerra, y la escritora y actriz Felicidad Blanco. Escritor desde su infancia, parte de la vida de Leopoldo María Panero ha transcurrido en distintos hospitales psiquiátricos de la Península y Canarias

El loco mirando desde la puerta del jardín
Hombre normal que por un momentocruzas tu vida con la del esperpentohas de saber que no fue por matar al pelícanosino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcrosy que a nada sino al azar y a ninguna voluntad sagradade demonio o de dios debo mi ruina.

"Ante todo era poeta. Vomitaba poesía. Era como su alimento natural, y eso hacía que no le prestara mucha importancia al lector, él escribía porque le nacía", afirma Antonio Huerga. Un autor, añade el editor, que no presumía de sus escritos, "era un sencillo creador de poesía que tampoco se tomaba muy en serio. Aunque si algún lector le preguntaba qué libro suyo recomendaba, a veces, decía, entre enfadado y entusiasta: Teoría". Para el editor Chus Visor, se trataba de "un genio de la poesía española".
Para Félix de Azúa, incluido en aquella ya mítica antología de Nueve novísimos poetas españoles "fue el más abismal de su generación. Cumple con todos los requisitos del poeta tal y como lo definió el romanticismo, que es el último momento reconocible de la poesía como actividad social significativa. Durante años ha estado recluido en un manicomio, lo que le ha evitado el patetismo del viejo poeta arruinado física e intelectualmente, manejado como un títere por políticos lectores del Marca. Su obra primera creo que será de las pocas cosas realmente poéticas del siglo XX español que duren algo más de diez años".
La vida de este poeta y su familia siempre ha suscitado interés en el ámbito cultural y un reflejo de ello es la película  El desencanto (1976), de Jaime Chavarri, un exitoso documental que refleja cómo era la familia en el final del franquismo, intelectual, pero también desintegrada, autoritaria y en la que la figura de su padre, el poeta Leopoldo Panero, pesaba aun con su ausencia. La película, en blanco y negro, tiene como actores a los cuatro miembros de la familia Panero 
Sobre la locura y su existencia, Panero dijo  lo siguiente: "La locura existe, no así su curación. Al contrario de lo que se piensa, lo malo es el consciente, no el inconsciente. Como decía Rousseau, el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo vuelve monstruoso".

Fue un escritor crítico con la sociedad y con España, y su evolución en el siglo XX y XXI. Sobre la democracia en el país aseguró: "Es una tragedia de una horrorosa sordidez en la que al proletariado, tras 40 años sin ideología, no le queda más que la picaresca. Eso es España. Éste es un país de sudorosos obsesionados con el fútbol y con los toros por culpa de la represión sexual. Son tan machos...".
Sus reflexiones y análisis iban más allá de España y la literatura y miraban al mundo. Muchas de las ideas de este poeta y "loco" eran más cuerdas y sensatas que las de cualquiera: "Hay que replantearse la revolución. Hay que incluir a las mujeres y a los homosexuales. Más que cambiar el mundo, como decía Marx, hay que cambiar la vida, como decía Rimbaud. Hay que ir a una micropolítica de situación. Esto lo sabían perfectamente Guy Debord y los situacionistas. Hay que cambiar la manera de percibir el mundo".